Por Ximena Yáñez Soto

Anahata es el nombre en Sánscrito para el centro energético del corazón. Textualmente significa “desarmado”, lo que yo entiendo como “desprotegido o vulnerable”.
El rechazo es uno de los miedos más primitivos del ser humano, porque amenaza nuestro balance interno y sentido de auto-apreciación. Cuando sentimos rechazo nos des-integramos y nos sentimos separados o aislados. Para muchos (y confieso que yo viví así durante mucho tiempo) es preferible vivir sin amor que arriesgarnos a abrir el corazón… Es aquí cuando este centro energético se convierte en un mecanismo de protección y, si se nos pasa la mano, la energía no fluye por nuestro cuerpo. Para abrir el flujo de energía tenemos que entender nuestra relación con otros y con el mundo que nos rodea: un balance entre dar y recibir. Es ver el amor como algo infinito, algo a lo que tenemos derecho simplemente por estar aquí y apreciar ese amor infinito desde una perspectiva de abundancia y no de escasez; de unidad y no de separación. Cuando respiramos profundamente y traemos nuestra consciencia a cada inhalación y exhalación podemos abrir la puerta de entrada entre la mente y el cuerpo y entonces liberamos este bloqueo.
Cuando sientas rechazo o miedo a no formar parte de algo, siéntate confortablemente, cierra los ojos y observa tu respiración por algunos minutos.


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