¿Cómo afecta a las generaciones futuras?

¿Sabías que el cambio climático es la variación del clima de la Tierra como resultado del “efecto invernadero” que es la consecuencia del aumento de los gases que absorben y emiten radiación infrarroja? Este fenómeno provoca el aumento y retención de calor en la atmósfera.

Por orden de importancia, los gases de efecto invernadero causantes del cambio climático son:

  1. El dióxido de carbono (76% que deriva de la quema de combustibles fósiles y de la deforestación para propósitos agrícolas.
  2. El gas metano (16%) derivado principalmente de las actividades agrícolas (incluyendo las granjas industriales), del manejo del estiércol y de la digestión entérica de los rumiantes.
  3.  El óxido nitroso (6%) como resultado de la fertilización de los suelos y el manejo del estiércol y que, a pesar de que representa un porcentaje bajo, su incremento en las últimas 4 décadas se ha triplicado.
  4. Otros gases fluorados (2%) que derivan de ciertos procesos industriales.

A nivel mundial, la agricultura (incluyendo granjas industriales), la silvicultura y otros usos de la tierra son el segundo contribuyente de gases de efecto invernadero y, de no hacer cambios, los expertos estiman que las emisiones de metano se duplicarán para 2030.

El óxido nitroso es mejor conocido como el gas de la risa (los usan los dentistas para pasar el trago amargo de alguna intervención) pero se ha descubierto que es 300 veces más potente que el dióxido de carbono para atrapar calor en la atmósfera. Bien dicen los expertos que el impacto climático del gas de la risa no es un tema para bromear.

¿Por qué las granjas industriales son un problema ambiental?

La gran concentración de animales, estiércol, orina y cadáveres ocasiona daño a los ecosistemas y a los recursos naturales del planeta. Además, la agricultura intensiva necesaria para alimentar a una gran cantidad de animales en confinamiento depende del uso intensivo de combustibles fósiles, la sintetización de fertilizantes basados en nitrógeno y los productos químicos a base de petróleo (pesticidas y herbicidas).

Una de las vías que utilizan las granjas industriales para deshacerse de los desechos es arrojarlos al agua. Como resultado, es común que las zonas con mayor concentración de granjas industriales experimenten serios problemas de calidad del agua que afectan tanto a los seres humanos y a la fauna silvestre, como a diversos sistemas de agua como corrientes subterráneas, arroyos, ríos, lagos y océanos.

De acuerdo con las tendencias que presenta la ONU, de persistir los niveles actuales de emisiones de gases de efecto invernadero, la temperatura media mundial seguirá aumentando y superará, entre 2030 y 2050, la meta convenida en el Acuerdo de París. Quizás no nos damos cuenta, pero nuestro estilo de vida deja un rastro de destrucción. La ironía es que los únicos perjudicados con la explotación y producción desmedida seremos nosotros mismos: los seres humanos. El planeta se recuperará, pero, de continuar con este ritmo de desgaste, es probable que ese proceso de sanación no nos incluya como especie. Es necesario detenernos a pensar que nuestras acciones de hoy roban la calidad de vida futura de nuestros hijos, de nuestros nietos y de las siguientes generaciones.

Para revertir los efectos del cambio climático es necesario consolidad dos acciones: 1) reducir las emisiones de los gases de efecto invernadero y 2) rehabilitar los suelos, bosques y ecosistemas marinos para  facilitar el “secuestro de carbono” de la atmósfera. Algunos expertos afirman que, si reducimos las causales de estas emisiones y simultáneamente restauramos nuestros suelos y ecosistemas terrestres y marinos, podríamos revertir rápida y exitosamente los efectos del cambio climático.